Últimamente, se habla mucho de longevidad. De cómo llegar a los 100 años. De qué hacen quienes lo consiguen. Y entre todas esas voces hay una que se repite: la de Dan Buettner, el periodista que lleva media vida viajando por el mundo para observar cómo viven las personas más longevas del planeta, las de las llamadas zonas azules.
Y lo curioso es que, cuanto más investiga, más claro lo tiene:
no hay secretos imposibles, ni recetas mágicas.
Las personas que viven de una forma sencilla, constante y bastante lógica… aunque a veces se nos haya olvidado.
No comen perfecto, pero comen real. No entrenan duramente, pero no se quedan quietos.
No viven obsesionados con cuidarse, pero se cuidan sin darse cuenta.
En las zonas donde la gente llega a los 100 años —Okinawa, Cerdeña, Nicoya— la alimentación es mayoritariamente vegetal, de toda la vida: verduras, legumbres, cereales, comida hecha en casa. La carne aparece, sí, pero de vez en cuando.
Y el movimiento… el movimiento no es una obligación.
Es parte del día.
Caminan para ir a los sitios. Suben escaleras. Trabajan el huerto. Hacen cosas. Se levantan, se agachan, salen, vuelven. Se relacionan, juegan. Se mueven porque la vida se lo pide.
Buettner lo dice claro: es más importante vivir en un entorno que te invite a moverte, que apuntarte a mil rutinas. Una ciudad que se camina, una casa que no lo hace todo por ti, una vida que no te deja anclado al sofá.
Y si hay deporte, mejor si es compartido. Caminar con alguien, nadar, bailar, jugar… Actividades que mezclan cuerpo y relación, porque la vida social también alarga la vida.
Al final, todo se resume en algo muy sencillo:
crear una vida donde lo saludable no dependa de la fuerza de voluntad, sino de lo cotidiano.
En el Club Más 65 creemos mucho en esto.
Empieza hoy. No mañana, no cuando tengas más tiempo.
Sal a caminar. Queda con alguien. Muévete un poco más de lo habitual. Apúntate a planes que te hagan sentir bien.
Y si te apetece hacerlo acompañado, vente al Club.
Estamos preparando salidas, encuentros y actividades pensadas justo para esto:
sumar vida a los años, no solo años a la vida.
¡Seguimos!
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