Este texto lo leí hace años. No sabría decir dónde ni cuándo.
Solo sé que lo guardé. Lo dejé ahí, esperando.
Como se guardan algunas cosas que no sabes muy bien por qué… pero intuyes que algún día volverán.
Hoy, mientras ordenaba correos, papeles, volvió a aparecer. Y pensé que era bonito para compartirlo.
Habla de un periodista que entrevista a un sabio. Una conversación sencilla. Y mucho silencio.
El periodista le pregunta: ¿Qué es lo que más le sorprende de la humanidad?
Y el sabio responde:
Que nos cansamos de ser niños y queremos crecer deprisa, para después desear volver a ser niños.
Que gastamos la salud para ganar dinero y luego gastamos el dinero para recuperar la salud.
Que vivimos pensando en el futuro y olvidamos el presente… y así no vivimos ni uno ni otro.
Que vivimos como si nunca fuéramos a morir y morimos como si nunca hubiéramos vivido.
El periodista se queda en silencio.
Y después pregunta:
¿Qué lecciones de vida te gustaría que aprendieran tus hijos?
Y el sabio, con una sonrisa tranquila, responde:
Que aprendan que no pueden obligar a nadie a quererles, pero sí dejarse querer.
Que lo más valioso en la vida no es lo que tenemos, sino a quién tenemos.
Que no es más rico quien más posee, sino quien menos necesita.
Que el dinero puede comprar muchas cosas, pero no la felicidad.
Que el físico atrae… pero la personalidad enamora.
Y yo añado algunas que he ido leyendo y me he impregnado de ellas, sé lo que tú quieras y no lo que desean o esperan los demás de ti.
No puedes controlar las cosas que te pasan, pero sí puedes controlar como reaccionas a esas cosas.
Perdona para tener una vida más feliz.
Si quieres que tu vida sea diferente de aquí en adelante, haz que tus resultados sean diferentes. Programa tus pensamientos. Abre tu mente, conoce a nuevas personas y sal de tu zona de confort,
Que quien no valora lo que tiene, algún día se lamentará por haberlo perdido.
Y añade algo que, con los años, una entiende mejor:
Si quieres ser feliz, haz feliz a alguien.
Si quieres recibir, da un poco de ti.
Rodéate de buenas personas… y sé una de ellas.
A veces quien menos esperas es quien te hará vivir las mejores experiencias.
No arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.
Una persona fuerte no es la que no llora, sino la que, con lágrimas en los ojos, es capaz de decir: “Estoy bien.”
Quizá por eso este texto tenía que volver ahora.
Porque habla de parar. De mirar hacia dentro. De no correr tanto.
Porque los tiempos difíciles pasan.
Y porque, aunque a veces no lo parezca, lo mejor todavía está por llegar. Y yo con mucha ilusión con Club Más 65.
Si este texto te ha gustado o te ha hecho pensar, guárdalo. Compártelo. Léelo despacio.
Y si te apetece compartir charlas, paseos, conversaciones y vida vivida, ya sabes dónde encontrarnos: en el Club Más 65, donde creemos que vivir mejor, empieza muchas veces por escuchar más y correr menos y comer bien :)
¡Seguimos!
Un abrazo, Gaby
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